Segundo capítulo!!
Heroes&Villians
2.-
Doof cerró la puerta, dejó la mochila en el sofá y se dirigió hacia el escritorio, donde reposaba el portátil. Dudó unos segundos en si abrirlo o no y al final así lo hizo, oyendo como su corazón latía en sus orejas. Se sentía traicionado, toda la alegría de minutos antes se había convertido en un vacío frío y oscuro que le devoraba por dentro. Sin acabar de prestar atención a sus acciones cargó el juego y, tal como había esperado, tenía un mensaje de P esperándole:
Me alegro mucho por ti! sé que te lo mereces ^^ Espero que esto te sirva para que te creas de una vez lo que siempre te digo; que eres genial, inteligente y una de las mejores personas que conozco. Sigue así. Nos vemos!
Agente P.
Ese no podía ser Perry… Doof se quedó con la mirada perdida en algún punto indefinido de la pantalla, pensando en todas aquellas conversaciones que había tenido con P. Poco a poco una idea empezó a formarse en su mente y su corazón empezó a latir aun más fuerte si cabe, tragó con dificultad.
P siempre hablaba sobre aquella chica de la que estaba enamorado desde la primera semana de clases, de lo inteligente que era y de su actitud arisca, y como desgraciadamente ella parecía odiarle. Si P era Perry… Doof no podía pensar en ninguna chica de clase que se asemejara a esa descripción, todo lo contrario; sólo podía pensar en una persona, él mismo. Si Perry sentía algo por él… ¡Era imposible! Debía de haber algún error, algún dato de vital importancia se le escapaba, por qué entonces, quizá y tan solo quizá… Los acercamientos de Perry durante todo el curso no habían sido para restregarle por la nariz sus notas y su superioridad. Quizá y tan solo quizá, habían sido bienintencionados tanteos a iniciar una amistad. Y algo más.
Doof bajó la tapa del ordenador y se fue hacia la cocina. No tenía hambre, así que cogió unas natillas y encendió la tele. Pero no estaba prestando atención, su mente bullía de actividad recordando sus encuentros con Perry, sus conversaciones con P, examinando sus propios sentimientos hacia uno y el otro… No, no podían ser la misma persona. Ahora sí, oficialmente, su vida era un asco.
*
Como nada de lo que hacían en la tele conseguía captar su atención se fue a la cama a leer un rato, pero las letras allí impresas tampoco tenían ningún sentido. Los parágrafos se sucedían y las páginas giraban, pero Doof no tenía ni idea de lo que se suponía estaba leyendo ¿Quién había disparado al Dr. No? Volvió al inicio del capítulo, cinco hojas atrás, y por un momento estuvo a punto de volver a empezar, pero era inútil. Dejó el libro en la mesita de noche y se dispuso a, si no dormir, al menos tratar de descansar y relajarse. En algún momento de la noche acabó durmiéndose, pero no fue un sueño reparador el que tuvo. Al despertar los párpados le pesaban, las pestañas se le pegaban las unas a las otras y su lengua parecía estar hecha de suela de zapato. Los músculos le dolían y los brazos le pesaban, se duchó pero a penas mejoró su estado, desayunó un bol de cereales con leche y dejó la mitad. Su cerebro ya no trataba de encontrar sentido a la vida, tan solo era un lienzo en blanco, sin fuerzas, apagado, resignado a que nada nunca fuera a ser fácil y sencillo para él. Observó durante unos minutos el ordenador, reposando inofensivo encima del escritorio y estuvo a punto de tirarlo de un manotazo. Decidió acercarse a la facultad de letras y hablar con Charlene, quizá ella y una partida de ajedrez sirvieran para despejarle la mente y aclararle las ideas.
Charlene era su exnovia y aunque se veían poco seguían en buenos términos. A veces comían juntos y echaban unas partidas de ajedrez o a los bolos, con los que Doof era simplemente patosísimo. Los quince minutos hasta el edificio de lenguas lo pasó con música en las orejas y la mente estancada en sus letras, cada vez que una balada o una bonita canción amorosa sonaba, Doof se estremecía y pasaba de pista. El mundo era cruel y le odiaba, seguramente Charlene no estaría en el patio, quizá tenía una cita… La encontró sentada en un banco junto a Isabella.
— ¡Heinz! Qué sorpresa ¿qué te trae por aquí? Tienes mala cara —se saludaron con un abrazo y Doof le preguntó si podían ir a una de las mesas de ajedrez apartadas de oídos cotillas. Después de todo Isabella era una de las amigas de Phineas… ¿Por qué todo acababa girando en torno a los hermanos? Acabaría odiándolos a ellos también — Claro, vamos. Después nos vemos Isabella— avanzaron hasta la mesa más apartada y se sentaron el uno frente al otro, colocaron las fichas en su sitio pero ninguno empezó la partida— Y bien ¿qué sucede?
Doof se lo contó todo. La chica sabía de su amistad con P, así que al oír como podía, y sólo podía, ser que él fuera en realidad Perry… Sí, se trataba de algo complicado.
— Tienes que hablar con él.
— ¿Con quién?
— Con… P. Es con el que tienes confianza después de todo. Sería extraño si te acercaras a Perry. Hasta puede que huyera antes de que acabaras de saludarle —ante el ceño fruncido de Doof, la chica calló y se disculpó.
— ¿Y qué le digo? Oye P ¿realmente te llamas Perry, vas a mi clase, me conoces desde hace más de un año y me odias?
— No hombre no —Charlene cogió un peón y lo balanceó entre sus dedos— Empieza hablándole como un día cualquiera y cuando veas que está de buen humor y cómodo dile que quieres conocerle en persona. Si es Perry te dirá que no. Insístele, dile que tienes algo muy importante que contarle. Se verá reflejado en esa frase y decidirá que ya que se le ofrece la oportunidad es hora de dejarlo todo claro.
— Ehm… ¿de veras lo crees? Puede que se enfade y que deje de hablarme —contestó Doof con voz floja, pensando en lo que eso podía implicar.
— ¿Qué más da? Si realmente es Perry no importa. ¿O sí? —Doof no supo que contestar, se mordió el labio inferior y exhaló tan fuerte que algunas piezas temblaron sobre el tablero— Sí importa, ya veo.
— ¡No, no importa… le odio! Pero… no sé, que sea P le hace, diferente de alguna forma. Quizá ha sido todo un error por mi parte y le he estado haciendo la vida imposible sin razón.
— Pues habla con él, con Perry o con P, pero hazlo —Doof asintió y suspiró derrotado.
— Me alegro de tenerte como amiga aun, no sé qué haría sin ti —Charlene sonrió y movió una de sus piezas.
Jugaron una larga partida que acabó con una ajustada victoria por parte de Doof y se despidieron prometiéndose que hablarían cuando todo ese asunto se hubiera resuelto. El chico emprendió la marcha de vuelta a la residencia y al pasar por delante del Mr. Slushy Burger vio a Phineas, Ferb y Perry. Se acercó y observó a los chicos, Perry se veía preocupado. ¿Sería por qué ayer el Agente P no pudo hablar con el Dr. Evilmirtz? Doof cogió aire y reprendió la marcha con determinación. Le enviaría un mail a P contándole que sentía no haberse pasado por el juego el día anterior, que necesitaba hablar con él sobre un asunto… urgente, sí.
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A por el tercero!
Heroes&Villians
2.-
Doof cerró la puerta, dejó la mochila en el sofá y se dirigió hacia el escritorio, donde reposaba el portátil. Dudó unos segundos en si abrirlo o no y al final así lo hizo, oyendo como su corazón latía en sus orejas. Se sentía traicionado, toda la alegría de minutos antes se había convertido en un vacío frío y oscuro que le devoraba por dentro. Sin acabar de prestar atención a sus acciones cargó el juego y, tal como había esperado, tenía un mensaje de P esperándole:
Me alegro mucho por ti! sé que te lo mereces ^^ Espero que esto te sirva para que te creas de una vez lo que siempre te digo; que eres genial, inteligente y una de las mejores personas que conozco. Sigue así. Nos vemos!
Agente P.
Ese no podía ser Perry… Doof se quedó con la mirada perdida en algún punto indefinido de la pantalla, pensando en todas aquellas conversaciones que había tenido con P. Poco a poco una idea empezó a formarse en su mente y su corazón empezó a latir aun más fuerte si cabe, tragó con dificultad.
P siempre hablaba sobre aquella chica de la que estaba enamorado desde la primera semana de clases, de lo inteligente que era y de su actitud arisca, y como desgraciadamente ella parecía odiarle. Si P era Perry… Doof no podía pensar en ninguna chica de clase que se asemejara a esa descripción, todo lo contrario; sólo podía pensar en una persona, él mismo. Si Perry sentía algo por él… ¡Era imposible! Debía de haber algún error, algún dato de vital importancia se le escapaba, por qué entonces, quizá y tan solo quizá… Los acercamientos de Perry durante todo el curso no habían sido para restregarle por la nariz sus notas y su superioridad. Quizá y tan solo quizá, habían sido bienintencionados tanteos a iniciar una amistad. Y algo más.
Doof bajó la tapa del ordenador y se fue hacia la cocina. No tenía hambre, así que cogió unas natillas y encendió la tele. Pero no estaba prestando atención, su mente bullía de actividad recordando sus encuentros con Perry, sus conversaciones con P, examinando sus propios sentimientos hacia uno y el otro… No, no podían ser la misma persona. Ahora sí, oficialmente, su vida era un asco.
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Como nada de lo que hacían en la tele conseguía captar su atención se fue a la cama a leer un rato, pero las letras allí impresas tampoco tenían ningún sentido. Los parágrafos se sucedían y las páginas giraban, pero Doof no tenía ni idea de lo que se suponía estaba leyendo ¿Quién había disparado al Dr. No? Volvió al inicio del capítulo, cinco hojas atrás, y por un momento estuvo a punto de volver a empezar, pero era inútil. Dejó el libro en la mesita de noche y se dispuso a, si no dormir, al menos tratar de descansar y relajarse. En algún momento de la noche acabó durmiéndose, pero no fue un sueño reparador el que tuvo. Al despertar los párpados le pesaban, las pestañas se le pegaban las unas a las otras y su lengua parecía estar hecha de suela de zapato. Los músculos le dolían y los brazos le pesaban, se duchó pero a penas mejoró su estado, desayunó un bol de cereales con leche y dejó la mitad. Su cerebro ya no trataba de encontrar sentido a la vida, tan solo era un lienzo en blanco, sin fuerzas, apagado, resignado a que nada nunca fuera a ser fácil y sencillo para él. Observó durante unos minutos el ordenador, reposando inofensivo encima del escritorio y estuvo a punto de tirarlo de un manotazo. Decidió acercarse a la facultad de letras y hablar con Charlene, quizá ella y una partida de ajedrez sirvieran para despejarle la mente y aclararle las ideas.
Charlene era su exnovia y aunque se veían poco seguían en buenos términos. A veces comían juntos y echaban unas partidas de ajedrez o a los bolos, con los que Doof era simplemente patosísimo. Los quince minutos hasta el edificio de lenguas lo pasó con música en las orejas y la mente estancada en sus letras, cada vez que una balada o una bonita canción amorosa sonaba, Doof se estremecía y pasaba de pista. El mundo era cruel y le odiaba, seguramente Charlene no estaría en el patio, quizá tenía una cita… La encontró sentada en un banco junto a Isabella.
— ¡Heinz! Qué sorpresa ¿qué te trae por aquí? Tienes mala cara —se saludaron con un abrazo y Doof le preguntó si podían ir a una de las mesas de ajedrez apartadas de oídos cotillas. Después de todo Isabella era una de las amigas de Phineas… ¿Por qué todo acababa girando en torno a los hermanos? Acabaría odiándolos a ellos también — Claro, vamos. Después nos vemos Isabella— avanzaron hasta la mesa más apartada y se sentaron el uno frente al otro, colocaron las fichas en su sitio pero ninguno empezó la partida— Y bien ¿qué sucede?
Doof se lo contó todo. La chica sabía de su amistad con P, así que al oír como podía, y sólo podía, ser que él fuera en realidad Perry… Sí, se trataba de algo complicado.
— Tienes que hablar con él.
— ¿Con quién?
— Con… P. Es con el que tienes confianza después de todo. Sería extraño si te acercaras a Perry. Hasta puede que huyera antes de que acabaras de saludarle —ante el ceño fruncido de Doof, la chica calló y se disculpó.
— ¿Y qué le digo? Oye P ¿realmente te llamas Perry, vas a mi clase, me conoces desde hace más de un año y me odias?
— No hombre no —Charlene cogió un peón y lo balanceó entre sus dedos— Empieza hablándole como un día cualquiera y cuando veas que está de buen humor y cómodo dile que quieres conocerle en persona. Si es Perry te dirá que no. Insístele, dile que tienes algo muy importante que contarle. Se verá reflejado en esa frase y decidirá que ya que se le ofrece la oportunidad es hora de dejarlo todo claro.
— Ehm… ¿de veras lo crees? Puede que se enfade y que deje de hablarme —contestó Doof con voz floja, pensando en lo que eso podía implicar.
— ¿Qué más da? Si realmente es Perry no importa. ¿O sí? —Doof no supo que contestar, se mordió el labio inferior y exhaló tan fuerte que algunas piezas temblaron sobre el tablero— Sí importa, ya veo.
— ¡No, no importa… le odio! Pero… no sé, que sea P le hace, diferente de alguna forma. Quizá ha sido todo un error por mi parte y le he estado haciendo la vida imposible sin razón.
— Pues habla con él, con Perry o con P, pero hazlo —Doof asintió y suspiró derrotado.
— Me alegro de tenerte como amiga aun, no sé qué haría sin ti —Charlene sonrió y movió una de sus piezas.
Jugaron una larga partida que acabó con una ajustada victoria por parte de Doof y se despidieron prometiéndose que hablarían cuando todo ese asunto se hubiera resuelto. El chico emprendió la marcha de vuelta a la residencia y al pasar por delante del Mr. Slushy Burger vio a Phineas, Ferb y Perry. Se acercó y observó a los chicos, Perry se veía preocupado. ¿Sería por qué ayer el Agente P no pudo hablar con el Dr. Evilmirtz? Doof cogió aire y reprendió la marcha con determinación. Le enviaría un mail a P contándole que sentía no haberse pasado por el juego el día anterior, que necesitaba hablar con él sobre un asunto… urgente, sí.
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A por el tercero!
1 comentaris:
no esta mal ù.ú
mis impresiones al final ò.ó xDDDDDD
PD: perri per nom de persona queda molt raro xDDDDDDDD
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