Parece ser que remodelar el blog ha surgido efecto! el otro día me puse a retocar cosillas de la historia principal y acabé los tres primeros capis~
La verdad es que ahora están muuuucho mejor xD
Ya sabéis que con las cosas más insignificantes me inspiro, así que aquí tenéis una nueva viñeta que se me ocurrió ayer! Espero que os guste ^^
El desayuno es la comida más importante del día
Tiró la última media naranja a la basura y repartió el contenido del exprimidor en dos vasos de cristal. Con el dedo índice recogió algo de la naranja que había quedado allí y se la llevó a los labios, pensativo. Tras repetir la acción un par de veces dejó el exprimidor en el fregadero y abrió el grifo unos segundos para remojarlo y quitarle los restos de pulpa.
— Bueno días —oyó a su espalda.
— Buenos días.
Los brazos de Adrián le rodearon la cintura y no pudo girarse. El chico apoyó la barbilla en su hombro, el cabello aun húmedo por la ducha hacía cosquillas a Luís, que alzó una mano para despeinarlo.
— ¿Qué haces despierto tan pronto? —preguntó tratando de no sonreír al ver a su pareja apartarse para quitarse el cabello de la cara.
— Bueno, después de una semana fuera, trabajando duro y durmiendo en una solitaria habitación de hotel, esperaba poder pasar el día con mi novio. En la cama, a poder ser —añadió Adrián con rostro serio y acercándose a Luís, obligándole a retroceder hasta dar con la encimera— ¿Qué te parece? —colocó las manos en las caderas de Luís, acariciando la fina tela del pijama y le besó en la frente con suavidad, la punta de la nariz y finalmente los labios. Cuando iba a profundizar el beso, pero, Luís le paró.
— Me parece, que ese novio tuyo te ha preparado un desayuno digno de campeones, así que por qué no te lo llevas a la cama, te lo comes y luego… ¿quién sabe? —dijo Luís con un brillo travieso en los ojos— puede que tu deseo de pasarte el día en la cama, cansado, agotado, exhausto y sudoroso, se cumpla —Adrián inspiró profundamente sin apartar la mirada de los ojos verdes de Luís.
— Y este novio tan atento, ¿va a acompañarme?
— Por supuesto, en cuanto recoja los trastos…—le besó en la mejilla y apartándole ligeramente se fue hacia el otro lado de la cocina para guardar la tostadora en el armario.
— No tardes… — le susurró Adrián antes de coger la bandeja con los desayunos y dirigirse hacia la habitación. Luís sintió un escalofrío recorrerle la espalda y sonrió, sorprendiéndose, aun después de tantos años, de haber conseguido a alguien tan maravilloso.
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Como siempre, recordad lavaros los dientes para no pillar caries!
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