24/07/11

VAPOR

Creo que a estas alturas no tendría que avisar del peligro de mis viñetas y de las caries que éstas pueden inducir, así que no lo haré. Que cada uno lea bajo su propia responsabilidad ù.ú


VAPOR.


La espuma blanca del jabón iba colándose por el desagüe, el agua caliente corriendo primero por su cuerpo y luego siguiendo el mismo camino que el gel hacia las cañerías.

El baño había quedado sumido en una nube de vapor con aroma a sandía y las últimas gotas de agua ardiente caían por su espalda, relajándole y ayudándole a empezar un nuevo día. De repente, oyó como se abría la puerta y una ráfaga de aire cálido huía de la habitación, enfriando el ambiente.

¿Qué quieres? Ahora salgo… —dijo al recién llegado. Tenía los ojos cerrados y la espalda hacia la puerta pero sabía perfectamente quien era.

Nada, creía que me había dejado algo por aquí…

Asintió, dudando que Luís le viera incluso a través de la translúcida mampara. Le oyó trastear durante unos segundos y luego cerrar la puerta mientras murmuraba algo, con toda seguridad quejándose del calor que hacía allí dentro y reafirmándose en su inamovible decisión de ser él siempre quien se duchara primero.

Adrián alzó los brazos, estirando los músculos durante largos segundos, y luego giró el grifo hasta que el agua dejó de caer. Se pasó una mano por el cabello mojado, apartándoselo de la frente, y abrió la mampara. Cogió la toalla que había dejado preparada antes de entrar a la ducha y se la ató a la cintura, prefiriendo que el pelo húmedo le goteara sobre los hombros antes de secárselo un poco.

Fue entonces cuando lo vio, había algo dibujado en el espejo. Adrián parpadeó un par de veces y se colocó frente al lavamanos. No era un dibujo lo que decoraba la superficie empañada, al menos no completamente. Los trazos habían quedado ligeramente deformados a causa de las gotas de agua que habían empezado a caer espejo a bajo, pero aun y así pudo leer perfectamente —gracias a los años que había pasado junto a Luís, no por qué la letra fuera fácilmente leíble— lo que ponía:

Te quiero.

Rodeado de corazoncitos.

Adrián dejó escapar una risotada. Así era Luís; despreciador de tópicos y clichés, y a la vez protagonista de las escenas más cursis, tiernas y sensibleras que uno pudiera imaginar. Aunque esto no era algo que Adrián le hubiera dicho nunca, por supuesto.

Aun con la sonrisa en los labios Adrián abrió la puerta y se dirigió hacia su habitación para vestirse, el mensaje de Luís diluyéndose poco a poco y el baño enfriándose, cosas que Adrián esperaba no le sucedieran nunca.


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